¿Cómo plantearse objetivos a través del Coaching Estratégico?


El coaching estratégico mezcla herramientas del coaching ontológico y la Programación Neurolingüística PNL. Está enfocado en el logro de objetivos de forma concreta y estratégica, por ende se establece que una persona, conociendo donde está su estímulo actual, pueda decidir hacia dónde quiere ir, lo que llamamos  estímulo deseado; además puede ir a buscar la energía que necesita en sus propios recursos y valores personales, para luego comenzar a caminar. Conociendo el estímulo actual obtenemos el punto de partida, esto requiere de un esfuerzo importante (gasto energético) ya que se refiere a dejar atrás lo que de momento funcionaba además de iniciar un camino para llegar al estímulo deseado, que sería lo que “crees que va a funcionar mejor”.

 El coaching estratégico hace algo muy simple y eficiente: traza el puente entre el estímulo actual y el estímulo deseado. O sea, para obtener B, necesitamos pasar por A1, A2, y A3, valorando cada uno de estos pasos como un objetivo en sí mismo, como un logro que aporta bienestar y  muestra que somos capaces de hacernos cargo. 

 El definir objetivos alcanzables y todos los pasos que debemos lograr entre el estímulo actual y el estímulo deseado nos permite ir saboreando cada uno de los logros. Sabiendo que los logros personales aumentan el sentimiento de eficacia, y que podemos ponernos desafíos alcanzables, nos vamos haciendo protagonistas de nuestro propio bienestar.

 Para lograr “saborear” el logro de objetivos personales, debemos saber cómo plantearlos y operacionalizarlos:

1. Formulado en positivo: la idea es saber hacia dónde quiero ir, no de qué cosa me quiero alejar, por lo tanto la idea es buscar qué es lo que quiero hacer y no aquello que quiero dejar de hacer. Por ejemplo: si voy al supermercado, llevo una lista con lo que quiero comprar, no con lo que no necesito.

2. Concreto y medible: es una gran forma de engañarnos el decir “voy a estudiar más” o “voy a prestar más atención en la forma en que trato a los demás”. Cuando tenemos un objetivo muy amplio, como por ejemplo “voy a estudiar más”, es imposible que tú u otros sepan si lo estás logrando o no, en cambio si decimos “voy a estudiar matemáticas entre 5 y 6 pm”, es mucho más fácil de medir los resultados.

3. Auto responsabilizado: muchas veces nos ponemos objetivos del tipo “quiero levantar mi negocio” o “quiero encontrar pareja”. El problema de esto es que si el objetivo no depende 100% de uno, el fracaso tampoco. Si el fracaso no es nuestra responsabilidad, es muy fácil quedarse en el estímulo actual, porque la gente no colabora. Lo que debemos encontrar es “todo lo que yo puedo hacer para que eso suceda”, de ahí en adelante confiar.

4. Ecológico: relacionado con la sustentabilidad. Se trata de saber exactamente qué perderé por lograr lo que quiero. Si me muevo de estímulo actual a estimulo deseado, lógicamente dejare cosas atrás, no solo lo que no quiero, sino también, algunas otras. Por ejemplo: si quieres encontrar un trabajo, ¿estás dispuesto/a  levantarte muy temprano por la mañana o bien a dejar de ver tu serie favorita después de almuerzo? 

Hecho esto, debemos conectar nuestro objetivo con dos ideas importantes: 

1. Valores, que es lo que te moviliza hacia ese objetivo, lo que  necesitarás para moverse hacia él

2. Recursos de la persona, para que sepa con que herramientas cuenta para lograrlo.

Luego de eso, se trabajará en hacerlo alcanzable trazando un plan de acción. Para lograr lo anterior usaremos las siguientes preguntas:

 Preguntas para conectar con recursos y valores:

· ¿Qué buscas con esto?

· ¿Qué te aportará eso a ti?

· Cuándo lo logres, ¿cómo serás tú distinto?

· ¿Qué te hace pensar que podrás lograrlo?

· ¿Con qué cuentas hoy para comenzar a caminar hacia allá? 

Preguntas para hacerlo alcanzable:

· ¿Cuál es el primer paso que darás para comenzar a caminar en esa dirección?

· ¿Cómo aporta ese paso a tú objetivo?

· ¿Cómo te darás cuenta de que lo has logrado?

· ¿Cómo se darán cuenta los demás?

· ¿Cómo lo celebraras?

Si el logro de objetivos tiene tanto que ver con nuestro bienestar, más que hacernos expertos en lograrlos, debemos hacernos expertos en planteárnoslos.

Entonces, ¿Dónde podemos plasmar estos objetivos? Una excelente forma es utilizar el afiche “Mi Proyecto” este no solo te ayudara a ordenarte y visualizar tus objetivos, es decir, mirar el puente trazado entre el estímulo actual (donde estoy)  al estímulo deseado (hacia donde quiero ir), sino que además será un movilizador que te permita finalmente obtener aquello que deseas.

Ps. Vanessa Evans

 

Publicado el 28/01/2019 por Shertzer y Compañía Creativos Limitada
¿Cómo plantearse objetivos a través del Coaching Estratégico? - Ochofortuna

¿Cómo plantearse objetivos a través del Coaching Estratégico?


El coaching estratégico mezcla herramientas del coaching ontológico y la Programación Neurolingüística PNL. Está enfocado en el logro de objetivos de forma concreta y estratégica, por ende se establece que una persona, conociendo donde está su estímulo actual, pueda decidir hacia dónde quiere ir, lo que llamamos  estímulo deseado; además puede ir a buscar la energía que necesita en sus propios recursos y valores personales, para luego comenzar a caminar. Conociendo el estímulo actual obtenemos el punto de partida, esto requiere de un esfuerzo importante (gasto energético) ya que se refiere a dejar atrás lo que de momento funcionaba además de iniciar un camino para llegar al estímulo deseado, que sería lo que “crees que va a funcionar mejor”.

 El coaching estratégico hace algo muy simple y eficiente: traza el puente entre el estímulo actual y el estímulo deseado. O sea, para obtener B, necesitamos pasar por A1, A2, y A3, valorando cada uno de estos pasos como un objetivo en sí mismo, como un logro que aporta bienestar y  muestra que somos capaces de hacernos cargo. 

 El definir objetivos alcanzables y todos los pasos que debemos lograr entre el estímulo actual y el estímulo deseado nos permite ir saboreando cada uno de los logros. Sabiendo que los logros personales aumentan el sentimiento de eficacia, y que podemos ponernos desafíos alcanzables, nos vamos haciendo protagonistas de nuestro propio bienestar.

 Para lograr “saborear” el logro de objetivos personales, debemos saber cómo plantearlos y operacionalizarlos:

1. Formulado en positivo: la idea es saber hacia dónde quiero ir, no de qué cosa me quiero alejar, por lo tanto la idea es buscar qué es lo que quiero hacer y no aquello que quiero dejar de hacer. Por ejemplo: si voy al supermercado, llevo una lista con lo que quiero comprar, no con lo que no necesito.

2. Concreto y medible: es una gran forma de engañarnos el decir “voy a estudiar más” o “voy a prestar más atención en la forma en que trato a los demás”. Cuando tenemos un objetivo muy amplio, como por ejemplo “voy a estudiar más”, es imposible que tú u otros sepan si lo estás logrando o no, en cambio si decimos “voy a estudiar matemáticas entre 5 y 6 pm”, es mucho más fácil de medir los resultados.

3. Auto responsabilizado: muchas veces nos ponemos objetivos del tipo “quiero levantar mi negocio” o “quiero encontrar pareja”. El problema de esto es que si el objetivo no depende 100% de uno, el fracaso tampoco. Si el fracaso no es nuestra responsabilidad, es muy fácil quedarse en el estímulo actual, porque la gente no colabora. Lo que debemos encontrar es “todo lo que yo puedo hacer para que eso suceda”, de ahí en adelante confiar.

4. Ecológico: relacionado con la sustentabilidad. Se trata de saber exactamente qué perderé por lograr lo que quiero. Si me muevo de estímulo actual a estimulo deseado, lógicamente dejare cosas atrás, no solo lo que no quiero, sino también, algunas otras. Por ejemplo: si quieres encontrar un trabajo, ¿estás dispuesto/a  levantarte muy temprano por la mañana o bien a dejar de ver tu serie favorita después de almuerzo? 

Hecho esto, debemos conectar nuestro objetivo con dos ideas importantes: 

1. Valores, que es lo que te moviliza hacia ese objetivo, lo que  necesitarás para moverse hacia él

2. Recursos de la persona, para que sepa con que herramientas cuenta para lograrlo.

Luego de eso, se trabajará en hacerlo alcanzable trazando un plan de acción. Para lograr lo anterior usaremos las siguientes preguntas:

 Preguntas para conectar con recursos y valores:

· ¿Qué buscas con esto?

· ¿Qué te aportará eso a ti?

· Cuándo lo logres, ¿cómo serás tú distinto?

· ¿Qué te hace pensar que podrás lograrlo?

· ¿Con qué cuentas hoy para comenzar a caminar hacia allá? 

Preguntas para hacerlo alcanzable:

· ¿Cuál es el primer paso que darás para comenzar a caminar en esa dirección?

· ¿Cómo aporta ese paso a tú objetivo?

· ¿Cómo te darás cuenta de que lo has logrado?

· ¿Cómo se darán cuenta los demás?

· ¿Cómo lo celebraras?

Si el logro de objetivos tiene tanto que ver con nuestro bienestar, más que hacernos expertos en lograrlos, debemos hacernos expertos en planteárnoslos.

Entonces, ¿Dónde podemos plasmar estos objetivos? Una excelente forma es utilizar el afiche “Mi Proyecto” este no solo te ayudara a ordenarte y visualizar tus objetivos, es decir, mirar el puente trazado entre el estímulo actual (donde estoy)  al estímulo deseado (hacia donde quiero ir), sino que además será un movilizador que te permita finalmente obtener aquello que deseas.

Ps. Vanessa Evans

 

Publicado el 28/01/2019 por Shertzer y Compañía Creativos Limitada